Fray Andrés y su obra

1. Datos biográficos

Fray Andrés de San Miguel nació en Medina Sidonia (actual Andalucía, España) en 1577, con el nombre de Andrés de Segura de la Alcuña o de Andrés de Pina. Se sabe poco sobre su vida antes de emigrar hacia Nueva España, pero se cree que procedía de una familia modesta. A la edad de 16 años, en 1593, embarcó en el Santa María de la Merced en Sevilla. El barco tenía como destino el islote-fortaleza San Juan de Ulúa, donde se llevaron a cabo actividades económicas, incluyendo la recolección de la plata de Nueva España destinada a la Corona en España.

El viaje de regreso fue tumultuoso. Tras una estancia en La Habana, el barco naufragó en 1595 en el canal de las Bahamas. Este evento traumático podría haber sido determinante en su decisión de tomar los votos en la Orden Reformada del Monte Carmelo, según el cronista carmelita Fray Manuel de San Jerónimo. Sin embargo, no hay evidencia directa de esto en la relación del viaje ni en otros manuscritos de Fray Andrés. Después de ser rescatado por las autoridades españolas, pasó un tiempo en San Agustín, La Florida. En un nuevo intento de zarpar hacia La Habana, el barco fue atacado por piratas. Finalmente, al llegar a Cádiz, España, en 1596, tanto el puerto como la ciudad fueron saqueados por los ingleses.

En 1600, ingresó a la Orden de Carmelitas Descalzos y tomó el hábito en el convento de la ciudad de México, profesando como vicario en 1601. Poco se conoce sobre su vida interna en el convento o su educación en artes y ciencias, aunque probablemente se dedicó al estudio de literatura científica en este período.

En Nueva España, su reputación creció rápidamente como especialista en temas arquitectónicos y constructivos. En 1606, sólo seis años después de su llegada, se le asignó su primer proyecto importante como maestro de arquitectura: la construcción del Convento carmelita del Santo Desierto de los Leones en Coyoacán (Morelos). Posteriormente, entre 1607 y 1615, supervisó la construcción del Definitorio del Convento carmelita de San Sebastián en la Ciudad de México. Dirigió también la edificación del Colegio carmelita de San Angelo entre 1615 y 1616. En 1618, bajo su dirección, se construyó el Convento del Carmen de Querétaro, seguido en 1629 por el segundo edificio del Convento del Carmen de Celaya. En 1630, se documenta su participación en la construcción del Convento del Carmen de Valladolid y en 1644 la del Convento del Carmen de Salvatierra.

Además de su labor en conventos, Fray Andrés también se destacó en la construcción de puentes. En 1616, erigió el puente de Nuestra Señora de Guadalupe sobre el río Apatlaco en Jojutla, Morelos. Entre 1629 y 1632, trabajó en el puente sobre el río Lerma, en la ruta de Ciudad de México a Toluca, y finalmente construyó el puente de Batanes al sur de Salvatierra. Otra contribución significativa fue su participación en los trabajos para el desagüe del valle de México, proyecto iniciado por Lope Díez de Aux y Armendáriz, virrey de Nueva España, en 1634, y continuado bajo el virrey-obispo Juan de Palafox y Mendoza hasta 1642.

Fray Andrés de San Miguel falleció en la ciudad de Salvatierra, Guanajuato, en 1652.

Arribo a la Nueva España de la Orden Reformada del Monte Carmelo (© Tacho Juárez Herrera, 2022).

2. Comentarios sobre el manuscrito

Aunque no se conoce con certeza la fecha exacta de redacción de la obra, los investigadores coinciden en que debió completarse en algún momento de la década de 1630. El manuscrito parece haber sido escrito en varias secciones y organizado de manera no sistemática, lo que le confiere una estructura menos coherente en comparación con otros tratados de la época. Es probable que se trate de una obra compuesta en diferentes periodos. Esto ha llevado a sugerir que no fue escrita íntegramente por Fray Andrés, sino que es una recopilación de textos sobre lo que aprendió del oficio de la arquitectura.

En este sentido, se han propuesto varios nombres como posibles autores de algunas secciones del manuscrito.

  • Uno de ellos es Alonso Arias, arquitecto y matemático, responsable de la obra de la iglesia del Carmen de México y de otras obras importantes de la época, como los túmulos de Felipe II en la catedral y en la iglesia de Santo Domingo, realizados junto a otros artífices. Arias fue un reconocido geómetra, y podría ser el autor de toda la sección dedicada a la geometría en el manuscrito.
  • Otro posible autor es Andrés de Concha, maestro mayor de la catedral de México, quien también participó en la construcción de la iglesia del Carmen, realizando peritajes y tasaciones. Una prueba de su contribución al manuscrito es un diseño firmado por él (lámina LXVII, según la numeración de Báez). Es probable que Concha sea responsable de las secciones relacionadas con la arquitectura.
  • Finalmente, Juan Pérez de Soto, carpintero y autor de la cubierta de la Capilla Real de Cholula y de las armaduras de las iglesias de la Profesa, Santa Inés y el Carmen en la Ciudad de México, podría haber sido el autor del manual de aprendizaje de Fray Andrés en lo que respecta a la carpintería de armar.

El manuscrito puede dividirse en cinco partes diferenciadas:

  1. Edificación religiosa: Incluye el Templo de Salomón, algunos templos en Perú y las normas para la construcción de iglesias de la orden carmelita.
  2. Tratadística: Trata temas como arquitectura, aritmética, geometría, astronomía, perspectiva, carpintería de armar, fundición de plomo y la construcción de relojes de sol.
  3. Obras públicas hidráulicas: Contiene un tratado sobre el manejo de aguas, acueductos y bombas.
  4. Varia: Incluye cálculos curiosos como la cantidad de granos de semilla de col que caben en la Tierra, la demostración de la gracia de la Virgen María y un breve tratado sobre el cultivo de priscos y melocotones.
  5. Dibujos: Presenta representaciones gráficas de arquitectura y obras de ingeniería hidráulica.

El manuscrito permaneció resguardado en el Colegio de Carmelitas Descalzos de Santa Ana, conocido actualmente como el Convento de San Ángel, hasta la exclaustración de los carmelitas en 1860. Posteriormente, pasó por varias manos hasta que los herederos de su último propietario, Genaro García, lo vendieron junto con la biblioteca del convento a la Universidad de Texas en Austin en 1921. Actualmente forma parte de la Colección Latinoamericana de dicha universidad.

El manuscrito consta de 170 folios de 41 x 27 cm. La numeración no siempre es coherente, y en algunos folios no aparece. Algunas partes son ilegibles, como la sección sobre aritmética (ff. 20r-23v) o la referente a la fundición de plomo (f. 164v). El folio 78 presenta una mutilación en su base, y en ciertos lugares la tinta se ha desvanecido debido al paso del tiempo y la humedad. El manuscrito incluye además 6 planos de conventos y 221 figuras hechas a mano, que fueron reproducidas al final de la obra.

El estudio del manuscrito comenzó en 1945, cuando Manuel Toussaint, historiador del arte colonial mexicano, publicó su artículo “Fray Andrés de San Miguel, arquitecto de la Nueva España” en los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, número 13. Este fue el primer estudio centrado en la vida de Fray Andrés y su relación con la arquitectura, la construcción y la ingeniería. Aunque no está claro si Toussaint fue quien descubrió el manuscrito o si fue gracias a sus contactos académicos, en su artículo agradece a investigadores de la Universidad de Texas por el envío del microfilm. Posteriormente, Francisco de la Maza, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, inició un estudio y transcripción del manuscrito, tarea que continuó Eduardo Báez Macías. Báez finalizó la transcripción e incluyó un estudio introductorio que fue publicado en 1969 por la editorial del IIE-UNAM con la colaboración de la Universidad de Texas.

En 2007 se publicó una segunda edición dirigida nuevamente por Eduardo Báez Macías. Esta edición amplió el estudio introductorio y las notas, e incluyó la transcripción de las memorias de Fray Andrés, fechadas el 18 de septiembre de 1646, probablemente escritas en la etapa final de su vida en Salvatierra. También se agregaron varias fotografías de edificios construidos por Fray Andrés que aún se conservan. Un aspecto notable es que todas las ilustraciones fueron rehechas, excepto las de la sección de carpintería de armar, que se publicaron facsimilarmente tal como aparecen en el manuscrito.

Edición de Eduardo Báez de 1969.
Reedición de Eduardo Baéz de 2007.

3. La sección de carpintería de armar

Esta sección del manuscrito abarca varios temas:

  1. Lazo y rueda de 8: Se describen los elementos que componen el lazo de 8 y se explica cómo trazarlo. También se aborda la generación de ruedas de lazos a partir de ellas mismas, conocido como "desculatado", y el trazado de cuartillejos.
  2. Armadura cuadrada de limas moamares con lazo de 8: Se establece la relación entre el ancho de la estancia y el grosor de las maderas, vinculando esto con la obtención del largo y la altura de los nudillos. También se discuten los cortes en los apoyos de los pares (barbillas, patillas y copetes) y la realización de los faldones en el taller.
  3. Aplicación del lazo a una armadura: Explica los cortes necesarios en las maderas para encajar el lazo, describiendo los diferentes tipos de cartabones. Se menciona el cartabón cuadrado o de 4 (a diferencia del de 5 utilizado por Diego López de Arenas).
  4. Traza de una armadura de 5 paños.
  5. Cálculo y confección geométrica de los cartabones: Relacionados con armadura, albanecar y coz de limas.
  6. Estructura del arrocabe: Se explica cómo deben disponerse las piezas cuando hay tirantes en la armadura.
  7. Armadura de lazo de 8 con almizate cuadrado y jabalcones ochavados: Explica el trazado de esta armadura en el caso de que tenga 5 paños, añadiendo una explicación sobre la utilidad de la montea y las maquetas o modelos previos.
  8. Lazo de 10 y su taravea: Debido a su complejidad, es uno de los lazos que recibe mayor explicación. Se detallan los cortes para su trazado, y se introduce el léxico que describe las partes del lazo (háliba, boquilla, aspilla, candilejo, costadillo).
  9. Confección del almizate cuadrado y armadura de tres paños ochavada: Se destaca la visión geométrica de Fray Andrés para concebir las armaduras.
  10. Mocárabes: Proporciona plantillas para confeccionar racimos de mocárabes, incluyendo el nombre de cada pieza (dumbaque, jaira, medio cuadrado y conza), complementando los términos del tratado de Diego López de Arenas. Además, describe el proceso de construcción del racimo.
  11. Traza de una cubierta de media naranja.

Es interesante notar que entre la primera y la segunda edición del manuscrito (1969, 2007) ocurrió un hecho externo al estudio histórico de Fray Andrés. La obra llegó a manos del arquitecto español Enrique Nuere, quien tuvo su primer contacto con ella alrededor de 1982 gracias a la edición de Eduardo Báez. Este encuentro impactó significativamente los estudios de Nuere sobre la carpintería de armar histórica española, motivados por su interés en el tratado de Diego López de Arenas, publicado en 1630 en Sevilla. Sin embargo, los dibujos de carpintería en la primera edición de Báez no estaban bien ejecutados, lo que impedía su correcta interpretación. Esto llevó a Nuere a solicitar el microfilm del manuscrito conservado en Austin y obtener permisos para reproducirlo.

A partir de ahí, Nuere realizó una interpretación dibujada de la transcripción de Báez, corregida en parte por él mismo, y en 1990, con el apoyo editorial del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Oriental - Delegación de Málaga, publicó La carpintería de lazo: lectura dibujada del manuscrito de Fray Andrés de San Miguel.

Sección de carpintería de armar editada por Enrique Nuere en 1990.

La obra de Nuere convirtió la sección de carpintería de armar en la parte más importante del manuscrito, siendo la más estudiada hasta el momento. En el prólogo de la segunda edición, Eduardo Báez agradeció el trabajo de Nuere, así como el de otros investigadores como Rafael López Guzmán, Guillermo Tovar de Teresa y María Ángeles Toajas, quienes realizaron notables avances en el estudio de esta sección. Por otro lado, el libro de Nuere posiciona el manuscrito de Fray Andrés como una obra complementaria a la de Diego López de Arenas, sugiriendo que ambas deben leerse de manera conjunta. Su aporte al estudio de la carpintería de armar histórica española es su carácter técnico, desde la geometría. Según Nuere, Fray Andrés nunca construyó una armadura de lazo, ya que no ejerció como carpintero. Esto se refleja en la confección de los cartabones, tratada a través del cálculo geométrico y no mediante una receta práctica, como lo hacía López de Arenas. Además, Nuere señala que ambas obras fueron escritas aproximadamente en la misma época, pero en lugares diferentes, lo que sugiere que no hubo influencia mutua, fortaleciendo la idea de su lectura cruzada.